MUÉSTRAME A UN HÉROE QUE HAYA MUERTO ACOMPAÑADO DE SUS ALIADOS

Hace frío en las cloacas, la humedad de las paredes y el sonido de las gotas revientan en el pasillo. Caminé por el resbaloso piso apoyándome de la pared hasta el final del túnel. Llegué a una bóveda donde todos los túneles comienzan, no sé si son entradas o salidas, pero era igual a un laberinto.

Escuché venir voces en el fondo de la bóveda, bajé por las escaleras que serpentean la pared, los escalones son cortos y usé las yemas de los dedos aprovechando las salientes de la pared para mantenerme pegado en ella.

Descubrí un pasillo iluminado con lamparás cálidas, caminé entre ellas y a mis pasos titilan antes de fundirse. Observé un grupo de jóvenes reunidos en una fogata con trajes blancos y empuñaban afilados sables. Escuchan a su líder, su rostro es difícil de ver, se desvanecía en cuanto hablaba.

—¡Oye tú! —dijo el líder al descubrirme detrás del grupo, los demás voltearon con rostros nublados, se acercó a mí con insultos y empujones.

Di la vuelta para retirarme, pero un insulto más me hizo golpearlo. El grupo levantó sus armas y se lanzaron sobre mí, corrí por el túnel con toda la fuerza que tenía, el aire comenzó a hacerme falta y pronto las piernas dejaron de responder, la salida era imposible de hallar en el laberinto subterráneo siempre terminaba en una bóveda con más túneles.

Los ruidos de mis perseguidores habían desparecido, pensé que los había perdido pero descubrí a uno buscando en la oscuridad, la silueta se veía a contra luz y la hoja del sable brillaba, me daba la espalda por lo que no me había visto. Caminé despacio, sentí la empuñadura de una daga que sostenía, me aproximé con cautela y se lo atravesé en el cuello, espalda y estomago como una lluvia de flechas. Cayó en seco y yo terminé en el suelo justo después de acabar con él; miré el cuerpo y le di un empujón con la pierna, y se alejó por el arroyo de la cloaca. Agarré el sable de aquel joven, en la oscuridad me deslicé listo para enfrentar al enemigo; sentí un golpe en el cuello y enseguida un chorro de sangre escapó de mis manos cuando quise detenerla, la vista se volvió difusa con pequeños destellos de nitidez por cada golpe que recibía.

—¡Cúbranse! —Grito alguien cuando un proyectil explotó a unos metros de mi arrojándome al suelo.

Estaba por levantarme cuando miembros del pelotón abrieron fuego contra el edificio al otro lado de la calle, carros blindados disparaban de sus torretas, soldados se abrían paso entre el fuego cruzado para llegar a la entrada, incluso había un par de tanques listos para disparar; el fuego se volvió intenso y el sargento tuvo que pedir el apoyo de helicópteros para combatir a las fuerzas del interior. el águila ondeaba en la asta de la plaza de armas, el verde, blanco y rojo, en un cielo oscuro resplandeciente en llamas. Nuestras fuerzas perdían el combate, los soldados caían y se replegaban, los carros explotaban uno a uno. Un grito me hizo dirigir la mirada a la plaza, una mujer abrazaba a su hijo y se cubría del tiroteo en la base de la asta. Recorrí la plaza por los escombros evitando el tiroteo, finalmente llegué a ellos y traté de tranquilizarlos, busqué un camino para lograr escapar cuando escuché un zumbido denso y cuando volteé la ojiva del proyectil impacto junto a nosotros. Los ruidos desparecieron, la bandera se incendiaba al mismo tiempo que la asta se doblaba suavemente, normalmente lo haría de inmediato, pero en esos momentos cuando uno agoniza las cosas se vuelven sutiles y nostálgicas, es el tiempo suficiente para retener esa imagen y llevártela contigo. Un moribundo tendría la hermosa escena de sus familiares antes partir, yo veía el horror, el fin de una nación ultrajada. Apenas tuve fuerza para girar la cabeza y vi el cuerpo del niño separado de su madre, había algo familiar en ella, no la reconocía pero sentí conocerla.

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PARADOXALMOR

Hace frío en las cloacas, la humedad de las paredes y el sonido de las gotas reventar en el pasillo. Caminé por el resbaloso piso apoyándome de la pared hasta el final del túnel. Llegué a una bóveda donde todos los túneles comienzan, no sé si son entradas o salidas, pero era igual a un laberinto.

Escuché venir voces en el fondo de la bóveda, bajé por las escaleras que serpentean la pared, los escalones son cortos y uso las yemas de los dedos aprovechando las salientes de la pared para mantenerme pegado en ella.

Descubrí un pasillo iluminado con lamparás cálidas, caminé entre ellas que a mis pasos titilan antes de fundirse. Observé un grupo de jóvenes reunidos en una fogata, con trajes blancos y empuñaban afilados floretes, espadas y sables. Escuchan a su líder, su rostro es difícil de ver, se desvanecía en cuanto se movía y hablaba.

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Exploración de un Planeta Solitario

Una exploradora investiga regreso de una especie extinta; el espíritu de la criatura ha traído destrucción y terror a los habitantes de un pueblo remoto. Ella tiene que encontrarla y aplacar su cólera antes de que termine con la población.

Este es el mundo. Ahora el hombre sobrevive refugiado de las especies de un planeta determinado a desaparecerlo de la superficie.

Exploración de un Planeta Solitario es una reflexión de la creación, la fundación del mundo y la naturaleza con la humanidad; el despertar de la conciencia y la realidad de su condición terrena. Una visión enfocada en el hombre y el mundo-universo en el que se desenvuelve; una meditación del progreso alcanzado que se revoluciona exponencialmente. Visualizar un mundo tecnológico y las alteraciones que perjudican nuestro planeta; las consecuencias de la actitud despreocupada del hombre al configurar su habitad, y cruzar los límites de nuestra naturaleza sin considerar el futuro. La idea de poder crear nuestro propio mundo comienza a concretarse y en algún momento no necesitaremos de la naturaleza en nuestra fábrica de la transformación.
La obra es un estudio de la antropología teológica del hombre, descrito como un ser vivo dotado de un cuerpo, y un alma que reúne tres características de vida: vegetativa, sensitiva y racional. Y la naturaleza como una biosfera que regula las condiciones del planeta y la vida natural que parece manifestar un alma peculiar. Dos entidades en un mismo planeta donde la creación da a la criatura un habitad para desarrollarse, y la criatura con una capacidad de preservar la creación, pero de igual puede destruirla.

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